Adaptógenos en la práctica clínica: Usos y Retos basados en Evidencia para la Práctica Clínica

¿Qué son los adaptógenos?


Los adaptógenos son sustancias naturales, principalmente de origen vegetal, que ayudan al cuerpo a resistir el estrés físico, químico y biológico. Su función principal es mejorar la homeostasis y aumentar la resistencia general del organismo sin alterar su funcionamiento normal (Wagner et al., 1994). 


¿Qué los distingue de otros alimentos?

Lo que caracteriza a los adaptógenos es su capacidad de actuar sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), regulando la producción de cortisol y modulando la respuesta al estrés. Esta acción los hace diferentes a vitaminas, minerales u otros suplementos, que suelen tener un efecto más directo y específico.

Los más utilizados y conocidos son:

  • Ginseng (Panax ginseng): Estimulante físico y mental.
  • Rhodiola rosea: Mejora el rendimiento cognitivo y reduce la fatiga.
  • Schisandra chinensis: Protector hepático y mejora la concentración.
  • Eleutherococcus senticosus (ginseng siberiano): Refuerza la inmunidad y reduce el estrés.
  • Withania somnifera (ashwagandha): Anti-ansiedad y regulador hormonal.





Mecanismos de acción

Cada adaptógeno tiene mecanismos de acción distintos, aunque en general actúan modulando moléculas clave involucradas en la respuesta al estrés. Esto se traduce en efectos neuroprotectores, ansiolíticos, antifatiga e inmunorreguladores.

Sin embargo, no es recomendable generalizar sus funciones. Lo ideal es conocer cómo actúa cada uno en particular. Para ello, existe una excelente herramienta: la app About Herbs, donde podrás consultar información detallada sobre estas y otras sustancias de origen natural.


Evidencia científica: ¿qué sabemos y qué falta?

Existen numerosos estudios en animales y humanos, pero muchas investigaciones tienen muestras pequeñas o poblaciones muy específicas. Aunque los metaanálisis sugieren beneficios en estrés, fatiga crónica, cognición e inmunidad, la ciencia aún requiere ensayos clínicos aleatorizados más grandes y de mayor duración para confirmar estos efectos.

Por ello, como nutriólogos, debemos leer con criterio crítico: revisar la calidad de la evidencia, el tamaño de la muestra y la duración de los estudios antes de trasladar estas recomendaciones a la práctica.


El boom del mercado de adaptógenos

Más allá de la evidencia, los adaptógenos son hoy un fenómeno de mercado: su valor global alcanzó 13.7 billones de dólares en 2023 y se estima que llegará a 23.19 billones en 2032. Empresas como NutraCap Labs, Xian Greena Biotech, y PLT Health Solutions lideran esta industria. Esto significa que muchos de tus pacientes ya los consumen. Generalmente se pueden encontrar en forma de:

  • Cápsulas o comprimidos estandarizados (extractos).
  • Polvos añadidos a batidos, smoothies o alimentos.
  • Tés e infusiones herbales.
  • Incorporados a alimentos funcionales.

Y antes de recomendar adaptógenos, reflexiona e indaga sobre tu paciente:

  1. Edad
  2. Hábitos y estilo de vida
  3. Condición clínica y tratamiento a abordar.

No todas las personas o pacientes pueden costear un consumo diario de adaptógenos, por lo tanto en algunos casos puede ser más recomendable acudir a otras estrategias nutricionales más accesibes o a herbolaria tradicional, de la cual seguro después aboradaremos.

Además, ten en cuanta que algunas investigaciones han señalado posibles riesgos hepáticos con ciertos adaptógenos, lo que obliga a evaluar seguridad, dosis y siempre mantener supervisión. 


Por lo tanto, ¿son seguros para nuestros pacientes?


La respuesta depende de la calidad del producto, el grado de purificación, el origen y el objetivo terapéutico. No son una solución universal, ni deben sustituir un tratamiento médico cuando este es requerido, hasta ahora basado en la revisión de la información disponible, podemos decir que son herramientas complementarias para mejorar la adherencia a cambios de hábitos y apoyar el bienestar.

Sin embargo, aún no existe un proceso de aprobación estandarizado para todos los adaptógenos, ya que para que un ingrediente sea aprobado como seguro deben de cumplir con un proceso de evaluación estricto de la evidencia que garantiza el uso seguro en persona por el resto de su vida sin tener efectos sobre su salud.


5 tips prácticos para tu consulta

  1. Pregunta siempre si tu paciente ya consume adaptógenos.
  2. Revisa la calidad y pureza del producto antes de recomendarlo.
  3. Evalúa la seguridad según edad, condición clínica y medicamentos concomitantes. Recuerda no todos los adaptógenos tienen los mismos mecanismos de acción, ni rutas metabólicas.
  4. Úsalos como apoyo, nunca como sustituto de un plan integral.
  5. Mantente actualizado en la evidencia científica, más allá de las tendencias en redes sociales.


Hablar de adaptógenos es indispensable porque, más allá de la moda, ya forman parte de la vida de muchos pacientes. Nuestro rol como nutriólogos no es promoverlos sin crítica o criticarlos sin investigar, sino integrarlos con base en la evidencia y el contexto clínico, para que sean aliados —y no distractores— en el camino hacia una mejor salud.



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